Son muchos los clientes que pasan por nuestras mesas y nos piden de postre nuestras deliciosas y famosas filloas. Sin embargo, muy pocos saben de dónde proviene este delicioso manjar. Por eso, hoy os queremos contar un poquito sobre su historia.

Hay quien apunta que la receta de este dulce típico gallego se remonta a la época romana, sin embargo, también hay quien retrocede hasta los pueblos precristianos.

Historia

Es complicado encontrar su origen, aunque hay indicios que apuntan a que los romanos ya las consumían, o al menos, una posible descendiente de la filloa actual. Hay referencias en libros de recetas donde se menciona una comida elaborada con agua, especias, miel, huevos y harina llamada “phyllon”. Si nos detenemos un poquito, nos podemos dar cuenta que esta palabra, o, al menos su pronunciación, guarda mucha relación con nuestra conocida “filloa”. La palabra “phyllon” tiene un origen griego y significa “lámina”.

Sin embargo, hay otra teoría que apunta que la receta de nuestra filloa actual formaba parte de una tradición de los pueblos precristianos y que se extendió por la Europa conocida en ese momento. De este modo, la filloa se iría asentando por diferentes puntos de la geografía europea variando sus ingredientes y apariencia según las zonas. Por ejemplo, el caso más similar a la filloa gallega son las famosas crepes de Francia, ya importadas a España.

Los crepes son un plato típico de una zona de Francia muy concreta: La Bretaña. Por otro lado, las filloas lo son de Galicia. Estas dos regiones, ambos pueblos, tienen una cosa en común: su origen celta. Por lo que, quizás el origen de la filloa se remonte a antes del siglo V, llegando a Irlanda e Inglaterra con las invasiones celtas centroeuropeas.

Sea como sea, lo cierto es que las filloas gallegas se han convertido en un producto típico de Galicia y, por lo tanto, puedes disfrutarlas en nuestro restaurante. ¡No te las pierdas!