Hoy os queremos hablar sobre la sardina, el pescado azul por antonomasia que está repleto de propiedades saludables para nuestro organismo, especialmente para el corazón. El nombre científico de la sardina es “sardina pilchardus” y se trata de un pez clepeiforme de la familia de las Clupeidade, pariente cercano de los boquerones y los aranques, y… como no podía ser de otro modo, forma parte de la privilegiada lista de los superalimentos. De siempre ha formado parte de nuestra dieta ya que se encuentra en cantidades abundantes en nuestras cosas y vive a poca profundidad.

Nutrición

La sardina no siempre ha sido bien vista debido a la demonización del as grasas que se difundió en los 70. Sin embargo, actualmente sabemos que el principal valor nutritivo del pescado azul reside, precisamente, en su grasa insaturada, rica en ácidos grasos omega 3. Estos ácidos grasos no los puede fabricar nuestro cuerpo y tienen una labor fundamental respecto a la salud cardiovascular: disminuyen el nivel de triglicéridos en sangre y reduce el colesterol. Además, tiene propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que ayuda a mejorar la función endotelial y disminuye el riesgo de trombosis.

Fundación Española de Nutrición (FEN)

La Fundación Española de Nutrición (FEN) destaca que la sardina “casi cubre el 100% de los objetivos nutricionales recomendados para la ingesta diaria de la población” y es una fuente de vitaminas D, A, B1, B12 y B6, que favorecen la absorción de calcio y su fijación en el hueso, además de cumplir una función clave en el sistema nervioso, muscular e inmunitario.  Además, contienen una gran cantidad de fósforo, el segundo mineral más abundante de nuestro organismo, contribuyendo a formar huevos y dientes, y al correcto funcionamiento de riñones.

Y ahora que sabes todo lo bueno que puede proporcionarte comer sardinas… ¿A qué esperas para pasarte por nuestro restaurante?