La lamprea es un animal bastante desconocido de un sabor absolutamente delicioso. Es por ello que son muchos los que se han vuelto aficionados a su sabor, pero muy poquitos saben cómo se pescan. Por eso, hoy te queremos contar un poco de esta técnica.

Las pesqueiras

También llamadas “pescos” son un tipo de construcciones tradicionales construidas en mampostería normalmente de granito que se ubican a orillas de los grandes ríos gallegos. En el año 1908 se tenían contabilizadas más de 700 pesqueiras en un tramo de apenas 25km.

Sobre su antigüedad se dice que ya eran empleadas por los romanos y algunos incluso afirman que su construcción es anterior a la llegada de éstos. Es cierto que hay muchos documentos sobre ellas en la edad media, donde muchas pertenecían a los monasterios cercanos como el de Melón o Albeos.

Estas construcciones se adentraban en el río, aprovechando salientes rocosos y lugares con buena corriente para la oxigenación del agua. Pueden llegar a medir hasta 20 metros de largo y seis de altura para evitar las grandes crecidas.

Las hay de dos tipos, unas con un solo cuerpo y otras formadas por varios con un pasillo entre cada una. Cada uno de estos cuerpos reciben el nombre de “poios” y están orientados para dominar las aguas y encauzarlas por estos huecos entre los poios, y así obligar a la lamprea a pasar por ellos. En cada cuerpo se sitúa el llamado “lapadoiro” y marco, que es donde se sujetaban las cuerdas del “viturón”, una red en forma de embudo que obliga a entrar a la lamprea y a no salir.

Ahora ya sabes un poco más sobre este curioso animal y su método de pesca. Ahora solo te falta probar su delicioso sabor. ¡Te esperamos en nuestro restaurante!