Tomar una uva por cada campanada la noche del 31 de diciembre es una tradición muy arraigada, pero… ¿sabemos de dónde viene y por qué la hacemos? Hoy, en nuestro blog, te queremos contar un poco más sobre esta famosa tradición española que se ha ido expandiendo a otros países latinoamericanos.

Historia

Son muchos los que creen que la tradición se originó en 1909 debido a un exceso de cosecha de uvas blancas. Sin embargo, ya hay documentación a finales de 1800 de esta tradición.

Durante esos años, las familias adineradas comían a menudo uvas y bebían champán para celebrar el Año Nuevo. En un esfuerzo por ridiculizar esta ostentosa tradición, un grupo de obreros madrileños se reunieron en la plaza de la Puerta del Sol a comer uvas y disfrutar de un delicioso champán, siendo éste el comienzo de las celebraciones que aún mantenemos.

Son miles las personas que se reúnen en la Puerta del Sol en Madrid (Times Square en Nueva York o en la Plaza de Trafalgar en Londres) para celebrar la entrada del Año Nuevo cantando, bailando y, por supuesto, comiendo las famosas 12 uvas.

¿Por qué 12 uvas?

Aquí hay diferentes versiones, todas buenas. Puedes escoger la que más te guste. Algunos creen que las 12 uvas equivalen a los 12 meses del año. Sin embargo, otros están convencidos de que por cada uva se te concederá un deseo. Si te gusta más la versión de los deseos, te proponemos que los tengas escritos con antelación antes de que comience la cuenta atrás. Así te aseguras de que no se olvidarán y, aunque no se te cumplan los deseos, al comer las uvas en compañía al menos te aseguras comenzar el año con un poco de adrenalina y muchas, muchas risas.